Las comparativas de ayudas suelen ordenarse por organismo. Para decidir sirve más ordenarlas por presupuesto, porque el tamaño del proyecto descarta programas enteros antes de mirar ningún requisito.
Estos son los tramos, con la cifra que marca cada frontera.
Por debajo de 15.000 euros
Ningún programa de innovación merece el papeleo aquí, y hay una razón concreta: a partir de 15.000 euros sin IVA, la Ley General de Subvenciones obliga al beneficiario a pedir tres ofertas de proveedores distintos antes de comprometer el gasto. Por debajo basta con una oferta o factura proforma.
Lo que sí aplica es la deducción por I+D o innovación tecnológica, que no depende de convocatorias ni de umbrales. Si el trabajo tiene novedad técnica, deduce igual valga 8.000 euros que 80.000.
De 15.000 a 37.500 euros: el tramo del Cheque Innovación
Si la empresa tiene centro de trabajo en Madrid, aquí es donde el Cheque Innovación rinde mejor. La ayuda es el 80% del gasto y la actuación de desarrollo de software tiene un tope de 30.000 euros, que se alcanza justo con 37.500 euros de gasto. A partir de ahí la subvención deja de crecer y cada euro adicional lo pone la empresa.
Merece la pena dimensionar el proyecto con esa cifra delante. Un alcance de 36.000 euros aprovecha casi todo el tope; uno de 60.000 recibe exactamente la misma ayuda que uno de 37.500.
Dos actuaciones del programa suben el tope a 60.000 euros de ayuda: las pruebas de concepto y el diseño e ingeniería de nuevos sistemas de producción. Si el proyecto tiene una fase de validación experimental de verdad, encaja ahí y el techo se duplica.
Entre 75.000 y 175.000 euros: el hueco
Aquí no hay programa. El Cheque ya está topado, el CDTI todavía no llega a su mínimo y las líneas de las Cámaras se mueven en otro orden de magnitud. Lo que queda es la deducción fiscal y, si el proyecto lo admite, partirlo.
Partirlo no es un truco contable: una fase de validación técnica de tres meses y un desarrollo posterior de seis son dos proyectos distintos, con entregables distintos, y pueden ir por vías distintas. Lo que no vale es trocear el mismo trabajo en rodajas para multiplicar solicitudes.
A partir de 175.000 euros: CDTI
Es el presupuesto mínimo financiable por empresa en la línea de Proyectos de I+D del CDTI. La cobertura llega hasta el 85% del presupuesto aprobado, con una parte que se devuelve y otra que no, y los proyectos duran de 12 a 36 meses.
El dato que más importa si vas a trabajar con un proveedor externo: las subcontrataciones no pueden superar el 65% del presupuesto elegible. Sobre un proyecto de 175.000 euros, hasta unos 113.000 pueden ir fuera. El resto lo pone el equipo de la empresa, que además es quien responde del proyecto.
Ese reparto cambia la conversación. En el Cheque Innovación el proveedor lo hace todo; en el CDTI, la empresa tiene que poner equipo propio, y eso hay que planificarlo desde el principio.
InnoCámaras: 7.000 euros para saber si la idea se sostiene
El programa de las Cámaras de Comercio financia hasta 7.000 euros de gasto elegible en su fase de implantación, después de un diagnóstico gratuito, y la empresa elige libremente con quién lo ejecuta.
Lo que no se puede facturar aquí es el desarrollo. Su catálogo de gastos elegibles dice que, como regla general, los desarrollos a medida y la implantación de software existente no son elegibles, y excluye el SaaS de forma expresa; el software solo entra cuando su partida es menor y complementaria dentro de un proyecto mayor, con autorización previa de la Cámara.
Lo que sí entra, y es lo que solemos hacer al principio de cualquier proyecto: estudios de viabilidad técnica con estado del arte y pruebas preliminares, diagnósticos de mejora en procesos operativos, vigilancia tecnológica sobre una tecnología concreta y el diseño e ingeniería de un prototipo no comercializable.
Visto así deja de ser un mal encaje y pasa a ser la puerta pequeña: 7.000 euros para responder si la idea aguanta antes de comprometer un presupuesto de desarrollo. Si aguanta, el proyecto que viene después va por el Cheque Innovación o por el CDTI.
Lo que no cambia con el tamaño
Tres reglas se repiten en todos los tramos.
La deducción fiscal convive con todo lo demás, con la salvedad de que la parte del gasto cubierta por una ayuda no genera deducción. Es el único instrumento que no se agota ni cierra plazo.
Empezar antes de tiempo descarta la subvención. En el Cheque Innovación, los proyectos comenzados antes de la concesión no son subvencionables. En InnoCámaras, los gastos deben iniciarse después de presentar la solicitud.
El tamaño no sustituye a la novedad. Un proyecto de 200.000 euros sin incertidumbre técnica no entra en el CDTI, igual que uno de 20.000 que solo instala producto de terceros no entra en el Cheque. Lo primero que hay que responder no es cuánto cuesta, sino qué parte no sabemos todavía cómo se hace.
La comparativa completa de los cinco instrumentos, con quién puede desarrollar el proyecto en cada uno, está en ayudas para innovar.