El TPV del futuro está en el bolsillo de tu cliente
Carta digital con fotos, pedido desde la mesa y pago sin esperar la cuenta. El cliente escanea un QR y pide cuando quiere; tu equipo deja de correr detrás de las comandas y la cocina las recibe al instante. Todo conectado con tu TPV, tu inventario y tus escandallos.
No es una carta en PDF con un QR encima: es un canal de venta completo, sin comisiones por pedido.
Menos pasos entre las ganas y el pedido, más ventas
Cada minuto que un cliente espera para pedir la segunda ronda es una venta que se enfría. El pedido QR no sustituye a tu equipo de sala: le quita los viajes que no aportan y le deja los que sí — recomendar, atender, vender.
Ticket medio más alto
Fotos apetecibles, sugerencias de acompañamiento y repetir ronda sin esperar a nadie. El cliente pide más cuando pedir es inmediato — sin la presión de tener al camarero delante.
Más rotación de mesas
Los dos grandes cuellos de botella de la rotación son pedir y pagar. Con QR ambos desaparecen: el cliente pide al sentarse y paga cuando termina, sin esperar la cuenta.
Alivio real de personal
Con la dificultad crónica para encontrar personal de sala, el QR absorbe los picos: la terraza llena de un sábado deja de depender de cuántos camareros conseguiste para ese turno.
Canal propio, sin comisiones
A diferencia de los agregadores de delivery, aquí no hay comisión por pedido: es tu carta, tu canal y tu cliente. La tecnología trabaja para tu margen, no contra él.
Del QR de la mesa a la cocina, sin intermediarios
El cliente escanea el QR de su mesa
Sin descargar ninguna app: la carta se abre en el navegador, con fotos, descripciones, alérgenos y precios siempre actualizados. El QR identifica la mesa automáticamente.
Pide lo que quiere, cuando quiere
Selecciona platos, personaliza ("sin cebolla", "poco hecho"), añade y confirma. Puede pedir la segunda ronda en cualquier momento sin buscar a nadie con la mirada.
La comanda entra directa en cocina
El pedido aparece en el KDS de cocina y en el TPV con su mesa, igual que si lo hubiera tomado un camarero. Sala decide qué se lanza y cuándo: el control sigue siendo tuyo.
Paga desde el móvil al terminar
La cuenta de la mesa, siempre visible. Paga con tarjeta o Bizum, divide entre comensales si quieren, deja propina si le apetece. La mesa queda libre minutos antes.
Una carta QR suelta es un PDF con complejo. La nuestra está conectada a todo.
La mayoría de soluciones de carta QR viven aisladas: otra herramienta más que no habla con tu TPV. Aquí la carta digital es una vista más de tu plataforma — la misma carta, los mismos precios, el mismo inventario.
- Precios y disponibilidad en tiempo real: cambias un precio en el TPV y la carta QR lo refleja al instante. ¿Se acabó el pulpo? Desaparece de la carta antes de que nadie lo pida.
- Alérgenos automáticos desde escandallos: los 14 alérgenos de la normativa europea se propagan desde los ingredientes de cada receta hasta la carta digital. Sin mantener dos listas y sin sustos.
- Ventas integradas en tus datos: lo pedido por QR entra en los mismos informes, el mismo menu engineering y el mismo control de caja que el resto de la operación. Un canal más, no un silo más.
- Multiidioma para turismo: la carta se muestra en el idioma del móvil del cliente. La terraza de agosto se atiende sola en cinco idiomas.
- Tú eliges el grado: solo carta digital, carta + pedido, o carta + pedido + pago. Cada restaurante activa el nivel que encaja con su servicio.
¿El QR "mata" el servicio? Solo si tu servicio era llevar platos
La objeción clásica merece una respuesta honesta. El pedido QR encaja de forma distinta según el tipo de local — y en algunos, la respuesta correcta es no usarlo en todas las mesas.
Terrazas y alta rotación
El caso perfecto. Volumen alto, pedidos sencillos, picos imposibles de cubrir con personal. El QR multiplica la capacidad de servicio sin contratar, y el equipo se concentra en llevar bebidas frías rápido — que es lo que el cliente de terraza de verdad valora.
Restaurante de carta
Modo híbrido: el camarero recomienda y toma la primera comanda; el QR queda para segundas rondas, postres y el pago. El cliente tiene lo mejor de ambos: el consejo humano y la autonomía de no esperar por la cuenta.
Gastronómico y experiencia
Aquí el servicio ES el producto, y lo honesto es decirlo: activa solo la carta digital multiidioma con alérgenos (que sí aporta) y deja el pedido en manos de tu equipo. La plataforma te deja elegir el grado por local, por zona e incluso por mesa.
Monta tu carta QR esta semana y decide con datos
Te montamos la carta digital con tu carta real, activamos el pedido QR en la zona que elijas (la terraza es el sitio perfecto para empezar) y comparas los números en dos semanas. Sin comisiones por pedido y sin permanencia.
Carta QR y pedidos en mesa, en detalle
¿El cliente tiene que descargarse una app para pedir?
¿Cobráis comisión por los pedidos que entran por QR?
¿Cómo evito que la cocina se sature si los clientes piden todos a la vez?
¿Qué pasa con los alérgenos? ¿Tengo que mantenerlos a mano en la carta QR?
¿Puedo activar solo la carta digital, sin pedido ni pago?
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